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¿Qué te mueve de verdad? Claves para encontrar la motivación en la vida

Conferenciante motivacional, presentador de eventos y formador. Ayudo a equipos y marcas a comunicar ideas de forma sorprendente e inspiradora, con un estilo cercano y sentido del humor.

Hay épocas en las que tiras del día como puedes. Suena el despertador, te levantas, cumples, respondes mensajes, haces lo que toca… pero por dentro notas que vas en piloto automático. No estás mal del todo, pero tampoco especialmente bien. Y, en algún momento entre reunión y reunión, aparece la pregunta: “¿Qué me mueve de verdad?”

La motivación en la vida no siempre se presenta en forma de gran vocación clara desde los 5 años. A veces es más bien un hilo fino que se va perdiendo entre obligaciones, rutinas y expectativas ajenas. Y cuando eso pasa, es fácil confundirse: “¿me he vuelto vago?”, “¿es cosa del trabajo?”, “¿soy yo?”.

En este artículo no vamos a buscar frases perfectas para Instagram, sino claves realistas para entender qué te mueve, qué te apaga y cómo empezar a recuperar la motivación de una forma que tenga sentido para ti, no para un anuncio.

Cuando la motivación se esconde: la sensación de estar “tirando del día”

No hace falta tocar fondo para notar que la motivación está bajando: a veces el síntoma es más discreto y simplemente haces las cosas casi en automático, te cuesta ilusionarte por proyectos que antes te motivaban, pospones decisiones importantes “para más adelante” y sientes que todo pesa un poco más de la cuenta. Desde fuera incluso puede parecer que “todo va bien”: trabajo estable, vida organizada, pocas sorpresas.

Pero por dentro suena una especie de ruido de fondo, ese “esto tiene que ir de algo más que de sobrevivir a la semana, ¿no?”. Ese ruido no es un fallo de fábrica, suele ser una señal de que te estás alejando de lo que te importa o de que llevas demasiado tiempo en modo cumplir sin pararte a pensar hacia dónde quieres ir realmente.

Qué significa realmente encontrar la motivación en la vida

Cuando hablamos de motivación, solemos imaginar algo muy concreto: estar siempre arriba, con energía, con ganas de todo. Pero en la vida real, eso no existe. Ni siquiera en las personas que desde fuera parecen “súper motivadas” todo el tiempo.

  • Encontrar la motivación en la vida no va de estar eufórico cada día, va de tres cosas:
  • Saber hacia dónde quieres ir, aunque no tengas un mapa perfecto.
  • Entender qué es importante para ti, más allá de lo que se espera desde fuera.
  • Tomar decisiones que, poco a poco, se parezcan más a esa dirección y a esos valores.

La motivación sana se parece más a una brújula que a una explosión de fuegos artificiales. A veces se nota como entusiasmo. Otras, simplemente como una sensación tranquila de estar en el camino que quieres estar, aunque haya curvas.

Bloqueos habituales que apagan la motivación personal

No todo es cuestión de “no tener ganas”. Muchas veces hay bloqueos muy concretos que van apagando la motivación sin que nos demos cuenta.

Vivir solo en modo “cumplir”

Cuando todo se resume en cumplir tareas, horarios y expectativas externas, sin espacio para preguntarte qué quieres tú, la motivación se va desinflando. No se puede vivir siempre en modo “checklist” sin que algo se resienta.

Miedo a cambiar algo que funciona “a medias”

A veces no te mueves porque, aunque no estés bien del todo, “tampoco estás tan mal”. El trabajo no te entusiasma, pero paga las facturas. La situación no es ideal, pero es conocida. Y el cerebro prefiere malo conocido a bueno por conocer.

Ese miedo puede hacer que aguantes demasiado en lugares, proyectos o dinámicas que ya no tienen nada que ver contigo.

Exigirte tenerlo todo clarísimo antes de dar un paso

Otro clásico: no te mueves porque no tienes una visión perfecta de lo que quieres. Como no ves el puzzle completo, no tocas ninguna pieza. El problema es que la claridad rara vez llega antes del movimiento; suele llegar durante el movimiento.

Compararte con vidas que no son la tuya

Redes sociales, LinkedIn, historias de éxito contadas “a posteriori”… Si tu vara de medir son vidas editadas, es fácil sentir que estás llegando tarde a todo. Esa comparación constante drena energía y apaga la motivación.

Claves prácticas para encontrar la motivación en la vida

1. Piensa por etapas, no “para toda la vida”
En vez de agobiarte con “qué quiero hacer con mi vida”, céntrate en qué quieres que cambie en los próximos 6–12 meses. Trabajar por etapas hace que la motivación sea más manejable y te permita avanzar sin necesitar un plan perfecto para siempre.

2. Cuida primero tu energía, luego tu productividad
Sin energía física y mental es imposible sostener la motivación. Dormir mejor, descansar de verdad, moverte un poco más y bajar ruido ayuda a que la cabeza se aclare y puedas ver con más lucidez qué quieres cambiar.

3. Traduce lo importante en acciones pequeñas
“Quiero cambiar de vida” suena grande, pero no te dice por dónde empezar. Convierte ese deseo en pasos concretos y alcanzables: una llamada, una hora de exploración, una formación, una conversación pendiente. La motivación crece cuando pasas del pensamiento a la acción.

4. Rodéate de conversaciones que sumen
La gente con la que hablas influye mucho en tu motivación. Busca personas y espacios donde puedas hablar sin postureo, que no se rían de tus ganas de cambio y que te cuestionen desde el apoyo, no desde el juicio. Eso te da aire y perspectiva.

5. Revisa el relato que te cuentas sobre ti
Si por dentro te repites “no sirvo”, “ya es tarde” o “siempre abandono”, es difícil que aparezcan ganas de moverte. Empieza a cuestionar esas frases automáticas y cámbialas por otras más justas, del tipo “estoy aprendiendo” o “esta vez quiero hacerlo distinto”. Cambiar el relato abre espacio a nuevas decisiones.

Conclusión: no hace falta tenerlo todo claro para empezar a moverte

Buscar qué te mueve de verdad no es un examen que se aprueba o se suspende. Es un proceso. Hay momentos de claridad y momentos de niebla. Días en los que sientes que lo ves todo y días en los que vuelves al piloto automático.

La buena noticia es que no necesitas tener la foto completa para empezar a hacer cambios. Solo necesitas un poco de honestidad contigo, algo de valentía para escuchar lo que ya sabes y la disposición de dar pasos pequeños en esa dirección.

La motivación en la vida no aparece por arte de magia: se construye, decisión a decisión. Y cada vez que eliges algo que se parece más a quien quieres ser, aunque sea un gesto mínimo, estás acercándote un poco más a eso que, de verdad, te mueve.

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